Siempre he creído que para disfrutar de una buena copa no hace falta un máster en enología, ni gastarse cincuenta euros en cada etiqueta, ni mucho menos utilizar palabras rimbombantes que nadie entiende.
Aquí reivindicamos el disfrute sencillo.
Esta guía nace para que tú también puedas recorrer ese camino, quitándote el miedo y aprendiendo a escuchar lo que tus propios sentidos tienen que decirte. Porque, al final, el mejor vino no es el más caro, sino el que mejor acompaña tu momento
Catar es, simplemente, prestar atención.
Es un ejercicio de consciencia donde pasamos de beber a sentir.
Para empezar a catar, lo primero es entender que tu gusto es soberano. No te dejes presionar por los puntos Parker o por lo que diga el crítico de moda. El conocimiento, aunque sea básico, nos permite disfrutar el doble porque nos da herramientas para identificar qué es lo que realmente nos hace sonreír.
Elemento
Perspectiva tradicional
Mi perspectiva
Precio
Cuanto más caro, mejor calidad
El mejor vino es el que acompaña el momento
Lenguaje
Términos crípticos y técncos
Analogías cotidianas y sencillas
Objetivo
Evaluar parámetros técnicos
Disfrutar y sentir emociones
La vista es el primer sentido que toma contacto con la copa.
Sostén la copa sobre un fondo blanco y bajo una luz clara para examinar el vino sin distracciones.
La copa debe ser transparente, sin colores ni tallas. Con forma de cáliz amplio en el centro para que el vino se oxigene y más estrecha hacia el borde, para concentre los aromas del vino.
Un vino debe ser limpio y brillante. La brillantez se valora especialmente en blancos y rosados. Si un vino se muestra turbio, puede ser un defecto, aunque hoy en día existen vinos naturales sin filtrar que mantienen esa turbidez como parte de su identidad.
También pueden mostrar cierta turbidez los vinos criados sobre lías, como algunos Albariños, Chardonnays o Chenin blanc. En estos casos las levaduras confieren ese aspecto velado al vino junto con otros matices de aromas y sabor.
Si inclinas la copa unos 45°, verás que el color del vino no es uniforme. Es más intenso en el centro y más claro borde. Es lo que se llama el ribete y nos indica la edad del vino
Tipo de vino
Vino joven
Vino con crianza
Tinto
Ribete violáceo, púpura
Ribete teja, ladrillo
Blanco
Ribete verdoso, amarillo pálido
Ribete dorado intenso, oro, ámbar
Rosado
Ribete rosa pálido, frambuesa
Ribete piel de cebolla, salmón
Primarios (La Viña): Son los propios la uva, la viña, el cultivo, el terroir y la fermentación alcohólica. Aromas principales: frutas cítricas (limón, pomelo, fruta verde (manzana, pera), fruta de hueso (melocotón, albaricoque) , fruta tropical ( melón, piña, plátano) frutos rojos ( arándano, fresa, frambuesa, ciruela roja) frutos negros (grosella negra, mora, ciruela negra) flores (rosa, violetas, flores blancas) y notas vegetales (espárrago, pimiento verde, hierba seca)
Secundarios (La Bodega): Provienen de la fermentación maloláctica (nata , queso, mantequilla) el contacto con lías o levaduras (galleta, pan, pan tostado, masa de pan) y el contacto con recipientes de elaboración (roble) (vainilla, clavo, coco, cedro, carbón, humo, chocolate, café)
Terciarios (La Crianza): Aromas que provienen del envejecimiento en botella. Tabaco, cuero, tierra, champiñón, miel, caramelo, almendra, avellana, nuez, gasolina, chocolate, café, etc.
En esta descripción no se incluyen todos los aromas que pueden desarrollarse. Podrían añadirse tantos como seas capaz de identificar, siendo clave la memoria olfativa.
Probar el vino es mucho más que beber un líquido. El vino necesita recorrer toda la boca, calentar sus partículas e impregnar toda la lengua para que podamos apreciar los matices.
Es el primer contacto con el vino ¿es suave, es agresivo, es dulce, es seco?
Un buen vino debe tener un ataque franco, es decir, que lo que prometía en la nariz se cumpla en la boca.
Pero para evaluar la boca de un vino necesitaremos más de un sorbo.
Hay muchos componentes a considerar cuando el vino está en la boca, los más conocidos son los taninos y la acidez, pero ¿que más podemos apreciar cuando bebemos un vino?
Catar un vino es un viaje de descubrimiento. A medida que entrenes tus sentidos, empezarás a notar matices que antes te pasaban desapercibidos. Identificarás la vainilla de una barrica de roble americano, el frescor de un viñedo de altura o la mineralidad de un suelo pizarroso. Pero, por encima de todo, aprenderás qué es lo que te hace disfrutar a ti.
Te invito a que este fin de semana abras esa botella que tienes guardada para una «ocasión especial». No esperes más, la ocasión especial es hoy porque estás aquí para disfrutarla. Olvida el miedo, confía en tu nariz y deja que el vino te cuente su historia.