Nos ha pasado a todos. Te invitan a una cena de última hora, la reunión donde cada uno trae un plato diferente, o el estrés de elegir el vino perfecto sin conocer el menú de antemano. La presión de acertar puede arruinar el placer de descorchar. En esos momentos, lo que necesitamos no es un vino complejo, sino un aliado: un vino tinto versátil que abrace la comida sin dominarla.
En el mundo del vino, la verdadera elegancia reside en el equilibrio. Y ese equilibrio es la clave para la versatilidad infalible en el maridaje. Hoy comparto mis tres perfiles de tinto que, por su estructura y alma, son capaces de salvar cualquier cena y asegurar que aciertes con tu próxima botella.
No es magia, es una cuestión de técnica y terroir. Para que un vino sea verdaderamente versátil, debe evitar los extremos tánicos y alcohólicos. Buscamos tres pilares que actúan como un balancín perfecto en la mesa:
Taninos Suaves y Redondos: Los taninos altos chocan con platos suaves. Necesitamos taninos fundidos y pulidos que aporten estructura sin resecar.
Graduación Alcohólica Moderada (o Bien Integrada): Un alcohol desmedido desequilibra los sabores. Buscamos armonía y frescura en lugar de potencia bruta para garantizar el mejor maridaje.
Este tipo de vino es ideal para quienes aman la fruta y la ligereza. Son tintos que pueden servirse ligeramente frescos, lo cual realza su vitalidad.
Perfil Clave: Vinos ligeros, vibrantes, con mucha fruta roja primaria (frambuesa, cereza), notas florales (violetas) y una acidez refrescante. Sus taninos son casi imperceptibles.
Etiqueta con Alma: Lagar de Deuses (D.O. Ribeira Sacra)
La Mencía de Ribeira Sacra es la antítesis del tinto pesado. Con sus viñedos en laderas, el clima atlántico le otorga una tensión y una ligereza que la hace única. Es un vino tinto versátil que funciona de maravilla con platos de pescado azul, pollo asado, o incluso comida asiática y sushi.
Consejo Práctico: Sírvelo a 14-16º C para potenciar su frescura.
Si buscas el equilibrio perfecto entre fruta y complejidad, este es tu perfil. Es el tinto que siempre agrada a todos: un Tempranillo Crianza ejemplar.
Perfil Clave: Cuerpo medio, tanino suave y bien integrado, con notas de fruta madura y una sutil capa de especias (vainilla, clavo) provenientes de una crianza comedida en barrica.
Etiqueta con Alma: Izadi Crianza (D.O.Ca. Rioja Alavesa)
Izadi es un Crianza honesto que se centra en la expresión del Tempranillo de Rioja Alavesa. Su paso por barrica es preciso: proporciona un tanino fino sin abrumar la fruta. Es el compañero perfecto para cuando en la mesa hay tanto carne roja como carne blanca, o incluso un risotto cremoso y una tabla de embutidos.
Consejo Práctico: Sírvelo entre 16-18ºC de temperatura
Necesitamos un tinto con el sabor del sol, pero que no pierda la chispa. La Garnacha, cuando se trabaja con mineralidad, es la respuesta.
Perfil Clave: Vinos de sabor intenso (fruta roja madura, hierbas mediterráneas), tanino aterciopelado y una frescura sorprendente aportada por el suelo.
Etiqueta con Alma: Gresa 2018 (Bodega Olivardots) (D.O. Empordà)
Gresa es la Garnacha del Mediterráneo costero en su máxima expresión. Su viñedo en suelos de Gresa (pizarra descompuesta) le confiere una delicada mineralidad y taninos pulidos. Es un tinto con cuerpo suficiente para arroces de carne y guisos, pero con la acidez vibrante necesaria para acompañar una fideuá o platos que mezclan mar y montaña. Es intensidad sin pesadez.
Consejo Práctico: Sírvelo entre 16-18ºC de temperatura para apreciar tanto la calidez de la garnacha como la salinidad fresca del Mediterráneo.
La verdadera regla de oro de la crítica de vinos, y que yo siempre aplico, es simple:
El mejor maridaje es aquel en el que el vino y la comida alcanzan la armonía entre intensidad y sabor, permitiendo que la personalidad de cada uno potencie a la del otro.
Si el vino tiene una acidez que te hace salivar y un tanino que no te reseca la boca—como estos tres perfiles—es un vino versátil por definición.
Ten estos tres perfiles de vino en mente (el Jugoso Atlántico, el Equilibrio Continental y el Vibrante Mediterráneo).
La verdadera sofisticación en el vino es no tener que dudar. En tu próxima cena, la única presión será disfrutar y compartir.