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Cata de vinos: Guía para disfrutar con los 5 sentidos

Siempre he creído que para disfrutar de una buena copa no hace falta un máster en enología, ni gastarse cincuenta euros en cada etiqueta, ni mucho menos utilizar palabras rimbombantes que nadie entiende.
Aquí reivindicamos el disfrute sencillo.
Esta guía nace para que tú también puedas recorrer ese camino, quitándote el miedo y aprendiendo a escuchar lo que tus propios sentidos tienen que decirte. Porque, al final, el mejor vino no es el más caro, sino el que mejor acompaña tu momento

Perder el miedo para encontrar tu paladar

Catar es, simplemente, prestar atención.
Es un ejercicio de consciencia donde pasamos de beber a sentir.

Para empezar a catar, lo primero es entender que tu gusto es soberano. No te dejes presionar por los puntos Parker o por lo que diga el crítico de moda. El conocimiento, aunque sea básico, nos permite disfrutar el doble porque nos da herramientas para identificar qué es lo que realmente nos hace sonreír.

Elemento

Perspectiva tradicional

Mi perspectiva

Precio

Cuanto más caro, mejor calidad

El mejor vino es el que acompaña el momento

Lenguaje

Términos crípticos y técncos

Analogías cotidianas y sencillas

Objetivo

Evaluar parámetros técnicos

Disfrutar y sentir emociones

Fase visual: el vino entra por los ojos

La vista es el primer sentido que toma contacto con la copa.
Sostén la copa sobre un fondo blanco y bajo una luz clara para examinar el vino sin distracciones.
La copa debe ser transparente, sin colores ni tallas. Con forma de cáliz amplio en el centro para que el vino se oxigene y más estrecha hacia el borde, para concentre los aromas del vino.

Brillo, limpidez y el mensaje de la luz

Un vino debe ser limpio y brillante. La brillantez se valora especialmente en blancos y rosados. Si un vino se muestra turbio, puede ser un defecto, aunque hoy en día existen vinos naturales sin filtrar que mantienen esa turbidez como parte de su identidad.
También pueden mostrar cierta turbidez los vinos criados sobre lías, como algunos Albariños, Chardonnays o Chenin blanc. En estos casos las levaduras confieren ese aspecto velado al vino junto con otros matices de aromas y sabor.

El ribete: La línea del tiempo

Si inclinas la copa unos 45°, verás que el color del vino no es uniforme. Es más intenso en el centro y más claro borde. Es lo que se llama el ribete y nos indica la edad del vino 

Tipo de vino

Vino  joven

Vino con crianza 

Tinto

Ribete violáceo, púpura

Ribete teja, ladrillo

Blanco

Ribete verdoso, amarillo pálido

Ribete dorado intenso, oro, ámbar

Rosado

Ribete rosa pálido, frambuesa

Ribete piel de cebolla, salmón

Nariz: el laberinto de los aromas

  • La fase olfativa es para muchos, la más importante de la cata.
    Los aromas tienen una conexión directa con nuestra memoria emocional. Un olor puede trasladarte al huerto de tu abuelo o a una tarde de lluvia en el campo en cuestión de segundos. 
    En esta fase podría dividirse en dos partes:
  • copa parada: se captan los aromas más volátiles
  • oxigenación: gira la copa agitando el vino para liberar aromas de los compuestos más pesados. Aquí el vino se abre, nos muestra su verdadera complejidad.
Fruta de hueso fresca y flores, analogía visual de la fase olfativa de un vino

Las tres familias de aromas

  • Primarios (La Viña): Son los propios la uva, la viña, el cultivo, el terroir y la fermentación alcohólica.  Aromas principales: frutas cítricas (limón, pomelo, fruta verde (manzana, pera), fruta de hueso (melocotón, albaricoque) , fruta tropical ( melón, piña, plátano) frutos rojos ( arándano, fresa, frambuesa, ciruela roja) frutos negros (grosella negra, mora, ciruela negra) flores (rosa, violetas, flores blancas) y notas vegetales (espárrago, pimiento verde, hierba seca)

  • Secundarios (La Bodega): Provienen de la fermentación maloláctica (nata , queso, mantequilla) el contacto con lías o levaduras (galleta, pan, pan tostado, masa de pan) y el contacto con recipientes de elaboración (roble) (vainilla, clavo, coco, cedro, carbón, humo, chocolate, café) 

  • Terciarios (La Crianza): Aromas que provienen del envejecimiento en botella. Tabaco, cuero, tierra, champiñón, miel, caramelo, almendra, avellana, nuez, gasolina, chocolate, café, etc.

    En esta descripción no se incluyen todos los aromas que pueden desarrollarse. Podrían añadirse tantos como seas capaz de identificar, siendo clave la memoria olfativa.

Boca: el vino te cuenta sus secretos

Probar el vino es mucho más que beber un líquido. El vino necesita recorrer toda la boca, calentar sus partículas e impregnar toda la lengua para que podamos apreciar los matices.

Primer sorbo: el ataque

Es el primer contacto con el vino ¿es suave, es agresivo, es dulce, es seco?
Un buen vino debe tener un ataque franco, es decir, que lo que prometía en la nariz se cumpla en la boca.
Pero para evaluar la boca de un vino necesitaremos más de un sorbo.

Grupo de personas en una cata de vino analizando la fase gustativa y compartiendo impresiones en una bodega.

Mas allá de los taninos

Hay muchos componentes a considerar cuando el vino está en la boca, los más conocidos son los taninos y la acidez, pero ¿que más podemos apreciar cuando bebemos un vino?

  • Dulzor: presencia de azúcar en el vino. un vino puede ser seco (sin presencia de azucar) casi seco, de dulzor medio o dulce (cuando la presencia de azúcar es muy destacada pro ejemplo en un sauternes o en un oporto
  • Acidez: la acidez en el vino se detecta por la  salivación que produce y cierto hormigueo en la lengua. Está relacionada con la variedad de uva (riesling, sauvignon blanc acidez alta. Garnacha o merlot de acidez baja), con la madurez de la fruta en el momento de la vendimia y con las técnicas de vinificación. 
  • Taninos: proceden mayormente de las pieles de las uvas en el momento de la fermentación. En cata se detectan por esa sensación áspera y gusto ligeramente amargo, como al masticar la piel de una nuez. Presentes sobre todo en el vino tinto.
  • Alcohol: contribuye al «cuerpo» del vino, junto con los taninos y el nivel de azúcar. Un nivel alto de alcohol hace que el vino parezca más pesado, y al contrario un vino con nivel bajo de alcohol puede parecer «aguado».
  • Cuerpo: es como sentimos es vino en la boca. Es usar el sentido del tacto. Es un componente complejo porque a su vez está formado por varios componentes estructurales del vino : Azúcar, acidez, alcohol y taninos. En general, niveles altos de alcohol dan lugar a mucho cuerpo. El azúcar también aporta cuerpo. La acidez alta hace que el vino parezca más ligero, resta cuerpo. Los taninos poco maduros también hacen que el vino parezca áspero y más delgado, menos cuerpo.
  • Intensidad de sabor: Cómo de potente es el sabor que percibimos. 
  • Características del sabor: Buscamos confirmación de las sensaciones en nariz. ¿Destaca algún sabor por encima de otros?
  • Final: las sensaciones y sabores agradables que permanecen en boca después de tragar o escupir el vino. La persistencia del sabor es un indicador de la calidad del vino. Si el agradable sabor a fruta desaparece rápido y permanece la acidez o la sensación de alcohol, el vino tendrá un final corto. Si los sabore agradables permanecen tanto como las sensaciones de los componentes estructurales, el vino tendrá un final largo.

Tu próxima copa es un viaje

Catar un vino es un viaje de descubrimiento. A medida que entrenes tus sentidos, empezarás a notar matices que antes te pasaban desapercibidos. Identificarás la vainilla de una barrica de roble americano, el frescor de un viñedo de altura o la mineralidad de un suelo pizarroso. Pero, por encima de todo, aprenderás qué es lo que te hace disfrutar a ti.

Te invito a que este fin de semana abras esa botella que tienes guardada para una «ocasión especial». No esperes más, la ocasión especial es hoy porque estás aquí para disfrutarla. Olvida el miedo, confía en tu nariz y deja que el vino te cuente su historia.

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